Hay una puerta.

No vamos a dar por supuesto que la casa es un libro, o que el libro es una casa. Lo que sí debemos tener por cierto, es que, hay una puerta, pero no sabemos dónde, si a la entrada de la casa, o al final del libro.

Se dio.

De tanto tocar a la puerta, esta se abrió.

No somos.

Se vio al espejo y dijo, no eres tú, y el reflejo le respondió, no soy yo.

Mundo de papel.

Se hizo del mundo un papel, y de él un barco, fue puesto a navegar sin nadie al timón, y estando a la deriva, por el horizonte fue devorado.

Frío.

Constantemente sueño que muero, y nadie está a mi lado para cerrar las ventanas.

Bien necesario.

—¿Qué necesita?

—Morir.

El testigo.

Me mató, la vi.

En busca de la respuesta.

Esto es una pregunta.

El acto de magia.

Un lápiz que hace de sombrero, unas letras que hacen de conejos; y un escritor sin sombrero ni conejos que acaba de hacer un acto de magia.

El mago.

Se quitó el sombrero, y descubrió al conejo.

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